Tuesday, March 07, 2006

C�tedra Abierta de Pensamiento Cristiano

Sunday, March 05, 2006



DISEÑO DEL PROGRAMA: CÁTEDRA ABIERTA DE PENSAMIENTO CRISTIANO

OBJETIVO GENERAL:

Difundir el pensamiento cristiano desde el ámbito universitario, atendiendo a la exigencia de los estatutos de la universidad “del diálogo de las ciencias entre sí y de estas con la filosofía y la teología, a fin de obtener un saber superior, universal y comprensivo que llene el quehacer universitario.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

1. Crear un ámbito universitario para el diálogo entre la fe y la cultura.
2. Promover cursos, seminarios, conferencias y talleres, referentes a la temática del pensamiento cristiano.
3. Consolidar un espacio de reflexión interdisciplinaria.

BLOQUES TEMÁTICOS y EJES TRANSVERSALES

(1) Valor y dignidad de la vida humana. Un interrogante compartido por creyentes y no creyentes. Cuestiones de bioética: vida como problema moral, ética de la vida y a favor de la vida humana, conclusiones.


(2) Aproximación al fenómeno religioso: complejidad y ambigüedad desde las distintas ciencias implicadas, fenomenología de la religión, antropología religiosa.


(3) La dimensión social de lo humano: el hombre, ser consciente de sí, libre y social, responsabilidad respecto a la cultura y a las instituciones, conciencia, responsabilidad y ley moral.


(4) fronteras del pensamiento cristiano: temas polémicos de actualidad, legitimidad del cristianismo en los distintos ámbitos del saber, la propuesta cristiana.


1) Valor y dignidad de la vida humana: Un interrogante compartido por creyentes y no creyentes. Cuestiones de bioética:

a) La vida como problema moral:

· ¿Qué es la vida? Argumentos Biológicos, filosóficos y culturales. La perspectiva bio-cultural como paradigma de partida.
· ¿Calidad o dignidad? Aproximaciones al sentido de la vida.
· Para entender la vida en su totalidad: el sentido trascendente.

b) La ética de la vida: un compromiso compartido por todos. La bioética como respuesta.

· ¿Qué es la Bioética? Fundamentos.
· Cuestiones actuales en el debate bioético:
o La vida en su origen. El estatuto del embrión y las intervenciones sobre el mismo.
o Clonación.
o Cuidar y curar: ética d e la salud y de la enfermedad.
o El morir humano como problema ético: eutanasia y distanasia, medios proporcionados y desproporcionados, ¿qué valor: autonomía, libertad, inviolabilidad de la vida?.


c) A favor de la vida humana: conclusiones y propuestas de reflexión y actuación ético-jurídicas para el futuro. La aportación para una cultura de la vida.

2) Aproximación al fenómeno religioso: complejidad y ambigüedad desde las distintas ciencias implicadas, fenomenología de la religión, antropología religiosa.

a) el análisis crítico-científico-racional del fenómeno religioso:

· El fenómeno religioso, cultura y postmodernidad.
· Relevancia histórica y significación cultural.
· Evolución histórica y crisis actual.
· Crítica cultural a través de los principales pensadores.

b) Cristianismo
· Crisis cultural del cristianismo en la modernidad y despertar religioso en sus variadas formas (desde el fundamentalismo hasta el diálogo interreligioso).


o Pérdida del sentido de trascendencia y la realidad espiritual.
o Desdén de la rica experiencia cultural de la Iglesia.
o Aspiraciones y contradicciones de la cultura moderna respecto al cristianismo.

3) La dimensión social de lo humano: el hombre, ser consciente de sí, libre y social, responsabilidad respecto a la cultura y a las instituciones, conciencia, responsabilidad y ley moral.

a) el hombre, ser consciente de sí, libre y social:
· Primacía de la persona humana sobre las cosas
· Su dignidad y derechos en cuanto persona
· Conciencia, responsabilidad mora, ley moral.
· Promoción de la justicia para todos.
· La calidad de la vida personal y familiar.
· La búsqueda de la paz y la estabilidad política.
· Responsabilidad social, rescate de lo público e ideales democráticos.
· Responsabilidad del hombre respecto a la cultura e instituciones.
· Técnica, ética, y sociedad.

4) Fronteras del pensamiento cristiano: temas polémicos de actualidad, legitimidad del cristianismo en los distintos ámbitos del saber, la propuesta cristiana.


a) Legitimidad de la reflexión cristiana en los distintos ámbitos del saber:
· Los ámbitos de la reflexión cristiana.
· Situación actual de la discusión fe y razón.

b) Temas polémicos y de actualidad.
· Moral sexual.
· Eutanasia.
· Aborto.
· Participación política.
· Indiferencia religiosa y ateismo.


EJES TRANSVERSALES

Interdisciplinariedad.
Sesgo propositito.
discusión abierta.
diálogo fe y razón.
sentido de actualidad.


POBLACIÓN OBJETIVO

Esta cátedra está diseñada en general para personas interesadas en profundizar su conocimiento del impacto del cristianismo en la globalidad de lo real, haciendo explícito el interés que tiene la universidad en presentar la propuesta cristiana desde una perspectiva científica, crítica y racional.


PLAN DE TRABAJO DE LA CÁTEDRA ABIERTA.

Los pasos estratégicos que se han diseñado para poner en ejecución esta cátedra, son:

· Establecimiento de los acuerdos interinstitucionales y designación de responsables en La ejecución y puesta en marcha de la cátedra. Elaboración del proyecto de solicitud de financiamiento.
· Captación de los fondos requeridos para el desarrollo del programa de cátedra.
· Elaboración de las guías para el desarrollo de los bloques temáticos del proyecto. (cuando sea necesario).
· Promoción de la cátedra, selección de participantes e inscripciones.
· Organización y selección del equipo ponentes para cada sección de la cátedra.
· Difusión del espacios a través de medios de comunicación (preferencialmente impresos: revistas y otras publicaciones)
· Monitoreo y evaluación constante para garantizar un funcionamiento adecuado.



Promoción

Se realizará la publicidad de acuerdo a las peculiaridades de cada encuentro, manteniendo un estilo y una proyección publicitaria que haga explícito los objetivos y la identidad del espacio, a través de reseñas en medios impresos, pancartas, afiches, volantes, etc…

Búsqueda y contratación de facilitadores

A cargo del equipo coordinador. (Según los bloques temáticos establecidos)

Administración de los recursos centrales

Definir presupuestos, y costos operativos de acuerdo a lo que se planifique.
Miembros Coordinadores de la Cátedra Abierta de Pensamiento Cristiano:
Profesor: Jesús Hernáez Mayoral
Profesor: Rafael Muñiz
Profesor : Jhozman Camacho Molina s.j.
Profesor: Javier Hernández Díaz
Para mayor información:
Publicación y presentación Pública de la Cátedra
El Nacional - Domingo 26 de Febrero de 2006
Suplemento Especial/4

ARTÍCULOS DE OPINIÓN

LA COSTILLA DE EVA
Y Adán puso a su mujer el nombre de Eva, esto es, vida, atento a que había
de ser la madre de todos los vivientes. [Génesis 3, 20]

Fiebre de un miércoles por la tarde

El día comenzó como cualquier otro; estábamos en la mitad de la semana, no era un día tan aburrido como un lunes por la mañana ni tan ameno como un viernes a finales de la tarde; transcurría la segunda semana de marzo, un mes de relleno; no es la Navidad, ni el inicio del año, ya pasó el carnaval, no es Semana Santa ni vacaciones de verano. Eran las dos de la tarde y los cuatro integrantes de nuestro pequeño grupo de reflexión nos encontrábamos reunidos en la dirección de la Escuela de Filosofía enfrentándonos a los efectos del período post-pandrial, en otras palabras, luchando por no dormirnos después del almuerzo.

Javier, Jhozman y yo compartíamos algunas ideas en una pequeña mesa circular y contemplando el logo del grupo, un diseño de Jhozman que muestra a un planeta con su pequeño satélite y que contiene una cruz futurista y la palabra filosofía escrita en griego, es una especie de icono que refleja los tres ámbitos de nuestro interés: la ciencia, la filosofía y la religión.(CFR)

Jesús, el cuarto integrante del equipo, permanecía casi inmóvil frente a la computadora y se apresuraba en dar respuesta a la interminable colección de correos que recibe, una actividad que suspendía de vez en cuando para redactar memorandos, labores periódicas inherentes a su cargo de director de la Escuela.

El objetivo de nuestra reunión era el de seleccionar el material de apoyo para el próximo evento que organizaría el grupo, una actividad de la recientemente creada Cátedra de Pensamiento Cristiano. Este sería nuestro segundo evento; el tema del primero fue bastante polémico y suscitó diversos comentarios, lo cual era de esperarse con un tema como el de la homosexualidad. Ya habíamos decidido el próximo tema: estaría relacionado con la muerte de los embriones, vinculado con la reproducción asistida y con los aspectos bioéticos que plantea el uso de las células madre embrionarias.

Como científico del área de las ciencias biológicas me sentía como pez en el agua con este tema, lo que me permitía minimizar el esfuerzo de tener que acompañar los rizos mentales de tres filósofos (uno de ellos jesuita ) con otros temas que ignoraba por completo Esta vez mi asignación para la reunión consistió en llevar algunos libros de apoyo para dialogar sobre estos temas de reprogenética (conjuga la genética con las técnicas de la reproducción in vitro).
.

Mientras yo buscaba los textos, Jhozman leía con atención El Porvenir del Hombre, de Teilhard de Chardin, y suspendió su concentrada lectura para comentar la bella frase del paleontólogo jesuita …cuando las gotas se unan y lleguen al mar... En ese instante, un profesor que visitaba la Escuela y escuchó la frase comentó en voz alta para que pudiéramos escucharlo No sé por qué siempre me recuerda esa frase a Spinoza… Cuando salí de la oficina, el profesor ya no estaba. La frase me hizo recordar la vieja película Las sandalias del pescador, basada en el libro de Morris West; leyéndolo, sentí por vez primera una aproximación al pensamiento de Teilhard y a su papel como científico y al mismo tiempo como religioso y su esperanzador Omega, una idea que siempre me sorprendió que proviniera de un hombre que era al mismo tiempo tan pragmático. Mientras tanto, Javier escrutaba el índice de la obra de Daniel Dennett La peligrosa idea de Darwin, tal vez preparando un futuro seminario sobre el darwinismo social. Jesús, por su parte, trataba de seguir el curso de la reunión debatiéndose entre las dos actividades, la discusión y el trabajo administrativo.

En un comienzo, todo parecía asegurar que ese sería un día productivo y excesivamente normal. Ninguno de nosotros, ni remotamente, presentía el tumulto en que terminaría nuestra inocente reunión transformando un miércoles como otro cualquiera en un día muy particular.

¿La caja de Pandora o el cofre de Sofía?

Había conseguido algunos libros de corte divulgativo de los que se han puesto de moda en los años recientes; en ellos se discuten algunos de los aspectos más espinosos de la nueva ciencia de la reprogenética. Algunos de los autores eran personas reconocidas en el campo, profesores de prestigiosas universidades norteamericanas y del Reino Unido.

De una maleta extraje una edición de bajo costo del libro La segunda creación del cual es coautor Ian Wilmut. En esta obra, el padre científico de la oveja Dolly nos narra cómo él fue en cierta forma una especie de padre biológico del clon. No quiero decir con esto que el brillante embriólogo escocés pueda engendrar ovejas. Pensemos en la siguiente secuencia: Dolly fue hija de una oveja que había muerto mucho antes de su nacimiento y que fue la que donó las células de glándula mamaria que mantenía en cultivo un empresa biotecnológica y se las proporcionó a Wilmut para la clonación de Dolly. Por otra parte, una segunda oveja recibió estimulación folicular con hormonas y fue la que aportó el óvulo, y una tercera oveja fue la madre subrogada o sustituta que gestó a Dolly, en otras palabras, Dolly tuvo tres madres y ningún padre, a no ser Wilmut claro está, que fue el facilitador de todo esto

Hasta ese momento mis tres amigos me miraban como de soslayo, mejor dicho, con ojos de oveja somnolienta, y despertaron cuando les comenté que Dolly había sido la confirmación de algo que se ya sabía mucho antes, lo que en estas ciencias llamamos partenogénesis, que significa reproducción sin que intervengan ambos sexos y, por supuesto, el sexo que puede ser obviado es el que suministra el esperma, el masculino. En otras palabras, un óvulo sensibilizado, encontrándose en estadio apropiado de maduración, puede recibir otro núcleo femenino y con una cierta concentración de calcio extracelular puede ser estimulado con corriente desembocado todo en el nacimiento de un mamífero sano.

Si esto es así, los varones del género humano debemos reflexionar y redefinir nuestro papel como machos testicularios, líderes del planeta. Tal vez los adanes sólo estamos aquí simplemente para incrementar la biodiversidad de la especie y eso en una medida limitada. Hablo de limitada porque no es el único mecanismo ni el mejor para explicar por qué todos somos únicos en el planeta y lo hemos sido en el transcurso de la historia; no es la conjugación sexual, sino la recombinación genética la que genera la mayor biodiversidad y este mecanismo se produce durante la formación de los gametos en ambos sexos. Con otras palabras, el sexo solo multiplica lo que ya se había diversificado, la atracción sexual lleva a que las tribus que han crecido separadas puedan mezclar sus genes y ampliar esta inmensa aldea global. Sin embargo, hoy en día, en este mundo hipersocial en el que el lenguaje internaútico y el intercambio de ideas constituyen un nuevo nivel supragenético con la magnitud de un nuevo genoma colectivo, el omega, entonces nos preguntamos para que sirve el sexo. Jesús detuvo sus labores cibernéticas y a viva voz dijo: ¡Joder!, pues para divertirnos y tener un padre y una madre, me señaló, y añadió: Este loco parece que quiere ser adoptado por una computadora; yo conozco los complejos de Edipo y de Electra, pero del complejo de IBM no había oído hablar nunca. Además, ¿sabes tú cuál es el género de tu computadora? Es una herramienta, no un animal que procrea.

En resumen, la clonación no fue diseñada para modificar al humano, ni para crear problemas bioéticos que sirvan de entretenimiento a los filósofos, la clonación fue concebida como un formidable negocio para generar hormonas y otras sustancias de gran interés farmacéutico y producirlas más puras y con menos complicaciones al poder extraerlas de la leche la oveja; el ganado ovino no fue la primera opción, sino, lógicamente, el vacuno, pero los terneros clonados nacían con deformaciones congénitas y se abandonó el proyecto con las vacas y se cambió por el ganado ovino. Otra cosa que nos enseñó la clonación fue que el óvulo es la superestrella del proceso reproductivo.

Llegado aquí, cierro el libro de Wilmut y saco otro de la maleta, su título era Pasión por el ADN. Su autor es nada menos que el legendario James Watson, líder que fuera de HUGO (que no tiene nada que ver con nuestro actual presidente), siglas en inglés de la Organización del Genoma Humano (Human Genome Organization), más conocido como Proyecto del Genoma Humano. Recuerdo que en una oportunidad, durante una entrevista, Watson mencionó una frase que se hizo famosa: El futuro de nuestra especie no está en las estrellas, sino dentro de nuestro propio genoma.

Detuve la lectura y pregunté en voz alta: ¿Por qué los hombres tenemos tetillas?, ¿para qué nos sirven? Aparentemente, para lo único que sirven es para ocasionarle cáncer de mama a unos poquísimos hombres desafortunados. Ante tal pregunta, Jhozman y Javier me contemplaban como quien ve a quien desvaría. Jesús reaccionó de una forma diametralmente opuesta; me miró directamente a los ojos y me dijo: No sigan perdiendo el tiempo, ¡hostia! ¿Ustedes se imaginan el título del foro si el tema fuese por qué los hombres tenemos mamas? Y añadió con ironía: Van a llenar el auditorio… ese sí es un tema de actualidad, con contenido filosófico y sobre todo religioso; se me ocurre que lo puedes complementar con una segunda parte sobre por qué perdimos la cola durante la evolución. Todos reímos a más no poder y finalizó diciendo: Concéntrense en el tema que toca, las células madre y los embriones, no en loqueras. Me puse rojo como un tomate y regresé al mundo científico.

Todos los humanos contamos con 23 pares de cromosomas, la mitad nos vienen de la madre y la mitad del padre, las parejas de cromosomas son casi idénticas con excepción de una serie de caracteres de menor importancia que nos diferencian a unos de otros y constituyen una porción ridícula en el total de nuestro genoma; estos genes no ocasionan ninguna consecuencia fisiológica importante, allí aparecen las diferencias en la estatura, el color de los ojos o la raza, posiblemente jugaron un papel en la prehistoria del hombre pero en el mundo tecnológico actual no tienen mayor sentido.

Consideremos, por ejemplo, que existe una diferencia mucho más marcada entre un hombre finlandés y su esposa y paisana que entre ese hombre y un aborigen bosquimano. Los cromosomas constituyen 46 partículas ( 23 pares para el humano) que se encuentran en el núcleo de nuestras células; aunque son todos microscópicos, no son iguales, los hay de un gran tamaño relativo como el cromosoma 1 (se van numerando por orden decreciente de tamaño) y ridículamente pequeños como el cromosoma Y (el más pequeño de todos). Por su parte, el cromosoma X, aunque es más bien de los medianos, es uno de los que guarda mayor cantidad de data de gran valor, mientras que su contraparte, el cromosoma macho, el Y, no sólo es escuálido, sino que apenas contiene genes.

Sin embargo, no debemos despreciar la función que desempeña el cromosoma Y, ya que produce proteínas que bloquean funciones en el X que previenen el desarrollo femenino. En realidad no es necesario contar con dos cromosomas X para ser mujer, pues en las hembras normales uno de los X se anula, tal vez porque la naturaleza no soportaría que apareciera una supermujer. En conclusión, el cromosoma X es tan necesario para hembras como para machos y carga mucha información importante para el funcionamiento del organismo y no solo la de tipo sexual.

Cabe recordar que tanto hombres como mujeres poseemos las dos hormonas, la masculina y la femenina, en distintas proporciones. Sobre la base de lo expuesto podríamos pensar que los hombres fisiológicamente somos una especie de mujeres bloqueadas, pero estos conceptos provienen del mundo científico y no de las feministas.

Mis tres amigos me miraron con algo de tristeza en su semblante y también con algo de rabia contenida como llamándome traidor a nuestro género. Traté de remendar algo el capote con lo siguiente: Si bien el cromosoma Y es un cromosoma de diseño reciente y es el más escuálido, parece ser el cromosoma de la evolución. Mis tres compañeros me observaron con una mirada reivindicadora propicios a concederme el perdón; continué con el argumento y les dije: todo esto tiene su lógica, la evolución seleccionó al Y como sitio para hacer experimentos para mutar ya que si se daña ese cromosoma (con excepción del mensaje de la masculinización) no tiene mayor importancia, pues la información -otra información que contiene- no es de gran valor. Todo esto puede sonar irónico en especial para los metrosexuales que se creen la última merengada y que presumen de estar muy bien dotados sexualmente por la naturaleza; si conocieran lo poco dotado que es su cromosoma Y…

Jesús intervino de nuevo y me advirtió con cierta preocupación: Si llega a asistir a la charla que programamos alguno de esos que practica el físico culturismo te va a dar una golpiza.

Total, que parece que Watson estaba equivocado, puesto que el verdadero artista es el óvulo, no el ADN. Esta formidable molécula opera como el pentagrama en el solfeo, es un código de símbolos, pero siempre se necesita un piano y un maestro que interprete la música, la sinfonía realmente es el metabolismo y el director de la orquesta es el óvulo, sin él no hay interpretación posible y la partitura nadie será capaz de leerla, el genoma es sólo una colección de teclas muertas sobre un piano esperando por el virtuoso (que curiosamente proviene del mismo piano) que lo toque, es como un piano que es capaz de tocarse a sí mismo ( aunque pueda sonar extraño no lo es, ya que el ser humano ha fabricado muchos instrumentos que hacen eso mismo). Recordé a un biólogo molecular que era aficionado a la música, creó un código musical que transformaba tripletes de letras en el código del ADN en notas musicales e incluso sacó un CD donde interpretaba en el piano temas tales como: las secuencias de la insulina y de la hemoglobina.

Cerré el libro autobiográfico de Watson y saqué otro titulado Genoma: La Autobiografía de una especie en 23 capítulos. Esta interesante obra escrita por Matt Ridley nos describe la importancia bioquímica que desempeña cada cromosoma, presentando uno por capítulo. Consulté el capítulo correspondiente al cromosoma X y leí los párrafos referentes al fragmento Xq29, que es un locus ubicado en la porción distal del cromosoma, específicamente el locus N° 29 del brazo q. Permítanme una breve aclaratoria para los no iniciados: muchos cromosomas –no todos- cuentan con dos brazos, un brazo pequeño (el petit o brazo p) y otro mayor que es el brazo q (se llamó así porque era la letra que sigue a la p en el alfabeto).

La historia se remonta a una década con un evento que ocurrió en el distrito de Castro en el suroeste de la ciudad de San Francisco, donde el descubrimiento del Xq29 conmocionó a las comunidades homosexuales de todo el mundo y especialmente a las numerosas asociaciones gays de esa tolerante ciudad norteamericana. El fragmento del cromosoma compartía el espacio publicitario del distrito con los pendones de la bandera del arco iris. Muchos homosexuales salieron en ese entonces a manifestar portando franelas que por delante tenían un logo con Xq29 y por detrás decían Gracias mamá por lo que me has regalado. El hecho de haber descubierto que un cambio genético podía ser el responsable al menos de la condición de la homosexualidad masculina, creaba un nuevo hito en la defensa de los derechos de los homosexuales, ya no era simplemente una actitud y menos una perversión del sexo, sino un carácter genético tan válido social y legalmente como las diferencias de la raza. Al final resultó que los calzoncillos eran rosados y las pantaletas azules.

Años más tarde un grupo de investigadores canadienses refutó los resultados descubriendo que un gran número de heterosexuales también presentaban el Xq29, por lo que parecía más bien un carácter diferenciador típico de la genética de poblaciones en esa zona de la costa oeste de los Estados Unidos y no un marcador gay. Mis compañeros de reunión rieron y comenzaron a jugar entre ellos, posiblemente recordando sus años de niñez, burlándose y preguntándose si ya le habían dado las gracias a sus respectivas progenitoras por lo que les había regalado.

Con el propósito de aminorar el relajo saqué otro libro. Otra obra escrita por el mismo autor del libro anterior Matt Ridley que había comprado en Brasil y se llama Lo que nos hace humanos, donde se resumían casos de semejanza en el comportamiento de gemelos univitelinos y se mencionaban los curiosos experimentos de pesquisas con gemelos homosexuales que fueron separados desde bebés por distintas razones, viviendo cada uno en medios diametralmente opuestos en cuanto a su nivel social y económico, cultural e incluso en países con idiomas diferentes.

A pesar de las diferencias, es asombrosa la frecuencia con que un gemelo que es homosexual duplica su comportamiento en el segundo gemelo y más curiosa todavía la frecuencia de ancestros homosexuales en la línea genealógica; de nuevo aparece el papel del cromosoma X cuyo papel simula el de un barco y el de su antagonista el Y que actúa como una especie de piloto capaz de dirigir el curso del barco y decidir si el organismo será macho o si con la ausencia del piloto se deja seguir su curso natural al barco y el organismo será una hembra. Si esto es así ¿entonces qué son los gays?: ¿Un barco que siguió otro rumbo?

Otro aspecto interesante es la aparente frecuencia de homosexuales masculinos en familias que han tenido varias hijas que precedieron cronológicamente el nacimiento de un muchacho. Hay una explicación clásica en el vulgo: cualquiera diría que las muchachas mayores adoptan de cierta forma al niño y lo llegan a mariconear de tanto jugar con muñecas. Sin embargo, podría haber otra posible explicación y esta es de tipo embriológico, no de corte genético.

Cuando una mujer se encuentra gestando una niña tiene en su vientre un ser que es sexualmente su homólogo, mientras que en el caso de un niño lleva un ser de otro sexo en su matriz; en ambos casos, sea niño o niña, opera un proceso que llamamos la tiranía del feto y se refiere a la dictadura que impone el feto sobre la madre en cuanto al uso de sus recursos metabólicos en su propio beneficio e incluso en algunos casos a costa de la salud de ella. Según esto, el feto masculino se protege de la carga de hormona femenina de su madre advirtiéndole con señales bioquímicas con un ojo, mamá, que yo soy muy macho y cuidao con una vaina.

Cuando la mujer ha tenido varias hijas previas al varón, su organismo ya se acostumbró a que siempre los escarpines serán rosados y esto pudiese afectar el proceso de masculinización del cerebro del niño. Por favor, no me caigan a piedras todos los machos que tienen varias hermanas y son el único varón de la familia, estas teorías hasta donde tengo entendido no han sido comprobadas y por ahora son sólo hipótesis de trabajo que plantean algunos investigadores.

En este punto de la lectura, a mis tres amigos se les veía seriamente fastidiados con tanto tecnicismo biológico. Recuerde el lector, ya le dije, que son tres filósofos. Para evitar el hastío se me ocurrió propinarles un directo al mentón para espabilarlos..

Les dije: ¿Qué les parece la idea de si algún día los hombres pudiésemos tener hijo? En estos días pasaron un reportaje en la TV, creo que en Discovery Health, sobre un caso médico muy poco común: se trataba de un trastorno de tipo embriológico que llamaban los especialistas un fetus in fetu.

El caso se presentó en Irán; se trataba de un niño de unos seis años que nació embarazado. A medida que el niño iraní crecía lo hacía con él una prominente barriga que era motivo de burla entre sus compañeros de escuela.

El pueblo donde el niño vivía se encontraba muy apartado de los centros urbanos, por lo que la familia, de bajos recursos, mantuvo durante años al niño sufriendo con su condición de embarazo aparente.

Cuando los médicos lo examinaron le hicieron el estudio radiológico de rigor y encontraron que mantenía un ser vivo en su vientre: el feto vivía como una especie de parásito y se mantenía ligado con el peritoneo del niño por un símil de la placenta. Resulta que la membrana del peritoneo está muy vascularizada y mantiene una circulación sanguínea muy activa que permite que los pacientes de insuficiencia renal sean dializados por esta vía y, en este caso, era la vía que usaba el feto para alimentarse. Cuando intervinieron quirúrgicamente al niño los doctores sospechaban lo peor, y no un fetus in fetu, sino un tumor maligno conocido como teratoma, un tipo de tejido canceroso muy poco frecuente que muestra cabello y otras cosas más truculentas como ojos y uñas dentro de la masa del tumor.

En este caso la biopsia mostró resultados sorprendentes: era otro niño, un ser monstruoso, pero un ser no un teratoma. Se sabe que la frecuencia de gemelos univitelinos que se producen en útero es muy superior al número de gemelos que nacen. Al parecer, durante la gestación es relativamente común que en el transcurso de la división normal del embrión, las células se separen formando dos seres idénticos (clones) y que posteriormente uno de los embriones absorba al otro hermano causando su degeneración hasta que desaparezca totalmente y no queden vestigios de él. En conclusión, parece que poseer un útero es muy recomendable para la concepción, pero puede prescindirse del órgano, si es necesario poder disponer de un óvulo, una célula gigante que constituye la aristócrata entre las demás células


En ese instante, Jesús salió de sus cabales y a toda voz nos dijo: Júnior, me gusta el tema, ese sí es tema de avanzada y daría un tremendo impacto al foro y sugiero que pudiésemos comenzar con la película (sin faltarle el respeto al gobernador de California). A todos aquellos machos que sueñen con ser mamás debo advertirles que su embarazo es algo muy peligroso, deben ser estimulados con grandes dosis de hormonas femeninas y ya que un hombre tiene que gestar sin útero, la adherencia del feto con la membrana peritoneal del hombre podría matar, al separarlos, tanto al niño como al hombre en el momento del nacimiento cuando se realice la cesárea de rigor; el útero es un órgano que fue diseñado por la evolución como un dispositivo perfecto para el parto en los mamíferos; recuérdense si no las complicaciones de los embarazos ectópicos en las mujeres.


Cuando llegamos a ese punto de la discusión me puse a reflexionar en cómo se forman los gemelos univitelinos y en que no es tan difícil manipular a los embriones (incluso dentro de la matriz), de hecho lo hacen a diario las clínicas que realizan la reproducción in vitro; piensen en esto: si separo dos células crecen dos seres, pero si las vuelvo a unir maté a uno, pero no se preocupen porque si me arrepiento del asesinato simplemente las vuelvo a separar y resucité al que había muerto; sin embargo, me pregunto si realmente había asesinado a alguien que todavía no había existido, por un instante tuve dos almas y ahora tengo una y si realmente existió por un instante… ¿a donde se fue?

Por vez primera mis tres amigos filósofos no se reían de mis locuras pseudocientíficas y me miraban con una honda preocupación, luego se miraron como buscando una respuesta y luego los tres se quedaron viendo algo lejano a través de la ventana en el cielo azul intenso que Dios nos había regalado ese miércoles; parecía que trataban de escrutar lo inescrutable.

También me preguntaba: ¿qué hacer con la falange de embriones que nunca nacieran y que producen a diario las técnicas de fecundación in vitro en tantas clínicas que operan en el mundo? ¿Se desecharían cuando ya no sean rentables mantenerlos en vida suspendida con nitrógeno líquido, ya que sus progenitores no los desean como futuros hijos? ¿Se les entregarían a un cuerpo de monjas para que los mantengan en vida latente de forma indefinida generación tras generación? Esta fue la propuesta de un grupo de religiosas al Vaticano, formulada hace unos años ante las amenazas de la legislación inglesa de desechar todos los embriones al cumplir los cinco años de su congelación si las madres no querían implantarlos (cosa que se hizo al final). ¿Los sacrificamos por el bien de la humanidad y los utilizamos como fuente de células madre embrionarias de tipo totipotencial y los empleamos para el tratamiento de enfermedades de los organismos ya nacidos y logramos al menos que con ese acto su muerte no haya sido en vano?

Aunque estaba preocupado por la naturaleza del tema, confieso, aunque suene horrible, que estaba al mismo tiempo contento, ya que visiblemente a mis tres compañeros se veía que les fascinaba el tema de la eutanasia prenatal.

Sálvame, san Galileo

Enfrascados en nuestra retórica de corte científico, filosófico y religioso ninguno de los cuatro nos habíamos percatado de que se venían concentrando un grupo de personas frente la puerta de la recepción de la Escuela de Filosofía. Por una vía que nunca pudimos precisar, se fugó información al exterior sobre los temas que discutíamos; sin embargo, la respuesta pudo haber sido muy simple ya que siempre manteníamos abierta la puerta de la oficina del director durante nuestras reuniones.

Desde el interior de la oficina se escuchaban consignas a gritos con frases como como ¡Los machos fuera! ¡Mujeres, ni un paso atrás! ¡Las mujeres arriba y los hombres que carguen la barriga!. Me disponía a comentar el próximo libro, Las siete hijas de Eva, cuando Jesús me pidió que saliera a averiguar cuál era el origen de todo el tumulto. Al intentar abordar el pasillo, un nutrido grupo de féminas me cortó las posibilidades de escape y una señora de cierta edad se me presentó como profesora de la Facultad de Derecho y me preguntó sin anestesia dónde podía conseguir los libros que yo estaba leyendo, porque si los habían escrito científicos tan reconocidos eso era para ella más que suficiente para iniciar un caso judicial en favor de una nueva reivindicación de las mujeres en el mundo, y los usaría como un argumento de la evidente inferioridad del género masculino y de su dependencia evolutiva ancestral de las evas primigenias.

En ese instante, tal vez por iluminación de mi héroe Galileo, me vino a la mente la escena de la traición a Cristo y se me ocurrió decir que yo era inocente de todo aquello y que no sabía nada, ciertamente, los tres responsables se encontraban todavía en la oficina del director y simplemente yo era el que hacía el mantenimiento a las computadoras.

Por fin me dejaron salir de la Escuela; entre risitas sospechosas logré avanzar un poco y observé a un muchacho demasiado fino para mi concepto masculino que se aproximaba a una señora alta y rolliza y susurrándole al oído, le decía: Gracias por lo que me regalaste, mamá, a lo que la señora le replicó: ¡Dios me libre de ser tu madre!

A un tiro de piedra de la puerta de la Escuela marchaba un grupo de mujeres con unas boinas rojas, enarbolaban una pancarta con la foto de Luisa Cáceres de Arismendi y un eslogan que decía Misión Eva, las mujeres son el soberano; en ese mismo instante un grupo de estudiantes de preescolar les gritaba a las marchantes ¡Fuera de aquí, chavistas, este no es sólo un proyecto revolucionario, es un proyecto de la humanidad! Luego dos muchachas estudiantes de Filosofía me identificaron y volví a negar dos veces más mi relación con el grupo de CFR y negué reiteradamente tener cualquier conocimiento sobre la Cátedra de Pensamiento Cristiano ni nada por el estilo. Pienso que fue algo imposible por la distancia que media, pero les juro que en ese momento me pareció escuchar que en alguno de los ranchitos del cerro del frente un gallo cantó.

Salí de la Escuela como alma que lleva el diablo y pasé por delante del profesor Elías Pino, que observaba el tumulto a una cierta distancia con onda preocupación; de repente comenzó a gritar con toda su fuerza: ¡bochinche, puro bochinche!, llamando la atención de todo el mundo a su alrededor.

Logré escapar del sitio, pero pude escabullirme de mis alumnas del curso de genética que en ese instante avanzaban por el pasillo con paso de vencedoras; con todo lo ocurrido había olvidado que ya era la hora de darles la clase de genética. Con el apuro y el desorden había olvidado que al salir de la Escuela llevaba en mis manos el libro Las 7 hijas de Eva de Bryan Sykes (con razón todo el mundo se reía cuando les decía que era el técnico de mantenimiento de las computadoras).

Cuando llegamos al salón, el único alumno masculino del curso me miró con tristeza, luego se excusó y se retiró de la clase sin ninguna explicación; en ese instante una de mis alumnas de genética me preguntó con cierta ironía en su voz que cuál iba a ser el tema de la clase de hoy.

Luego que me pude tranquilizar un poco me acometió por vez primera el remordimiento y la preocupación por mis tres amigos… ¿Sería que los habrían linchado… la Escuela de Filosofía estaría en llamas?... pensé que en el caso de que no pudiera superar ese sentimiento de culpa siempre sobrarían árboles en la universidad para colgarme. Otra de mis alumnas con mucha expectativa en su voz me preguntó si por casualidad el tema de hoy sería la genética de Eva. Tratando de no perder la compostura y con la mejor voz autoritaria de que fui capaz le respondí con un No, señorita, hoy seguiremos con el programa: Mendel y los guisantes.

Finalizada la clase logré esconder el material subversivo el libro de las evas en el sitio mas inaccesible de mi oficina y lo encomendé en custodia del querubín aquel que porta la espada de fuego. Con más calma me puse a reflexionar sobre un concepto muy sabio que una vez, hace tiempo, le escuche al padre Weisenbach cuando decía que la Biblia no es sólo un libro sagrado, sino también una recopilación de la sabiduría humana acumulada durante milenios por pueblo de Dios.

Pensemos que Adán en el paraíso no trabajaba y que vivía en un chinchorro, luego aparece Eva en escena para mimarlo y además servirle de colirio, en ese entonces todo era perfecto y como había tan poca población y abundancia de recursos naturales tenían mucha comida y todo el sentido que tenía el fruto prohibido era simplemente la necesidad de permanecer callados y no buscarle las cuatro patas a Dios.

Dios es hombre y como buen charro desde un comienzo puso a la mujer a fregar cacharros, eso sí es evolución y no las boberías de Darwin, ¿van entendiendo? Todo está muy claro. Por otra parte, el árbol de la vida eterna no era otra cosa que la ciencia misma, algo reservado para uso exclusivo de Dios, que es el creador y experimentador científico por derecho y excelencia. ¡Coño!, por fin caí en la cuenta de cuál había sido mi papel en todo este lío que se formo esa tarde: yo había representado el papel de la culebra (que por cierto es mi signo en el horóscopo chino). Resulta que con toda esta reflexión hasta me estoy volviendo un teólogo.

Ahora todo estaba claro para mi. ¿Por qué se perdió el paraíso? Por bochinche, puro bochinche y es por eso por lo que se pierden todos los paraísos en la tierra… ¡Qué razón tenía Francisco de Miranda!

Por fin logré sentarme frente a mi computadora y desde una pared donde colecciono retratos de mis ídolos científicos, contemplaba el retrato de Pasteur y el de Einstein; ellos me ignoraban como siempre lo hacían, sin embargo, hoy los retratos de Galileo y el de Darwin se traían algo entre sí; parecía que me miraban fijamente y que querían decirme algo. Creí entenderlos… es cierto, me están diciendo algo como… Rafael, todo eso fue lo mismo que nos pasó a nosotros dos, realmente nuestras teorías nunca estuvieron en conflicto con la Iglesia, todo lo que se formó fue un puro y simple bochinche.

Qué razón tenía Stephen Gould cuando escribió en su libro Ciencia versus Religión , un falso conflicto que no se deben mezclar las dos cosas porque es contraproducente, ya que son magisterios distintos y autocontenidos en sus enfoques y en sus propósitos, por lo que no debe haber ningún conflicto entre ambos.

Mi computadora entró en período de invernación por unos segundos y pensé si estaría soñando o si se encontraría conectada una página porno sin mi consentimiento; nunca me había preguntado antes si el aparato sería un Adán o una Eva.

Al final de ese día tan peculiar sentí que debía escribir como una especie de breve recuento sobre todo lo que me había sucedido, pero para hacerlo debía comenzar por pensar en un título. ¿Qué título ponerle a toda esa locura? Tal vez debía buscar una frase con un tono científico y pudiera ser algo de anatomía… al mismo tiempo debería tener un toque de filosofía y, por qué no, algo que involucrase un cambio de paradigma, algo revolucionario al estilo de Kuhn, eso pudiese servir cual ejercicio sobre cómo se ven las cosas al revés… Con respecto a la religión debería ser algo más clásico, tal vez bíblico y relacionado con algún versículo del Génesis sobre la creación del hombre y de la mujer. ¡Ya lo tengo! Se llamará La costilla de Eva.

Sobre mi escritorio reposa un pequeño péndulo, especie de caballete de alambre del que cuelgan cinco esferas de acero; dicho artilugio es un móvil que permite comprobar las fuerzas de acción y de reacción ante un impacto… fue un bello regalo que nos legó Newton. Separé una de las bolitas y dejé que golpeara al resto de las esferas; primero rebotó una y luego rebotaron dos, chocó una y luego dos, chocaron dos y murió una… si al inicio tenía sólo un alma, luego tuve dos, porque una murió… ¡Qué interesante es este juego del péndulo! Yo también tengo dos posibilidades: una de dos, o me estoy volviendo loco, o no lo estoy y hasta me estoy volviendo un filósofo.

Epílogo

Viendo los hijos de Dios (hijos de Set) la hermosura de las hijas de los hombres (hijas de Cain), tomaron entre todas ellas por mujeres a las que más les agradaron. Gen. 6, 2.

Y así comenzó todo, con un puro bochinche. Que nos sirva de experiencia… recomendamos al amable lector que nos acompañó hasta el final con el recuento de aquella tarde terrible de un miércoles, que se olvide de esos temas de genética y de bioética y alquile un clásico del cine, una película cuyo director fue Roger Vadim y disfrute de una joven y siempre escultural Jane Fonda en Y Dios creó a la mujer.
AUTOR: Rafael Muñiz

Referencias citadas :

Chardin , T ( 1967 ) . “El porvenir del hombre”. 4° edición. Editorial Taurus. Madrid.

Dennet , D ( 1999 ) . “La peligrosa idea de Darwin”. 1° edición. Editorial Galaxia Gutenberg. Barcelona

Gould , S ( 2000 ) . “ Ciencia versus Religión , un falso conflicto”. 1° edición . Editorial Crítica-Drakontos. Barcelona

Ridley , M ( 2000 ). “Genoma : La autobiografía de una especie en 23 capítulos”.1° edición. Editorial Harper-Collins . New York

Ridley , M ( 2000 ). “Lo que nos hace humanos”. 1° edición. Editorial Record. Rio de Janeiro

Sykes , B ( 2001 ). “Las siete hijas de eva”. 1° edición. Editorial Debate. Barcelona

Watson, J ( 2002 ). “Pasión por el ADN”. 1° edición. Editorial Crítica-Drakontos. Barcelona

Wilmut ,I ;Campbell , K y Tudge ,C ( 2000 ). “La segunda creación”. 1° edición. Ediciones B , Grupo Z. Sabadell (España)
BUDDHISMO Y CRISTIANISMO: DOS ACERCAMIENTOS AL ABSOLUTO.
Guillermo E. Pérez R.


Tu autem eras interior intimo meo et superius summo meo.
San Agustín (Confessiones III, 6, 11).

Nuestro cuerpo y nuestro espíritu están más allá del ego personal. Son la sustancia de la gran naturaleza, el cosmos mismo. El cosmos es la unidad de nuestro cuerpo y de nuestro espíritu.
Taisen Deshimaru (El Zen de Dogen, pp. 56-57)


Hablar del ser humano como aquella naturaleza cuyas dimensiones se diferencian de otras naturalezas vivientes, es inevitablemente hablar de la relación con la trascendencia, lo absoluto, la unidad de la existencia. Luego, es inmediato atender la dificultad de la diversidad interpretativa en torno a la trascendencia, según sea el carácter de la cultura donde el ser humano se desarrolla.
En este momento esbozaremos apenas unos trazos que intentarán comparecer dos interpretaciones de la relación con lo absoluto, dos que aunque pueden ser tomadas de contra-cultura una con la otra, advierten ciertas afinidades capaces de lograr un diálogo que dota de productividad. Se tratan del Cristianismo y el Budismo.
El interés de comenzar una discusión de este tipo quizá esté estimulado por el boom de las diferentes manifestaciones culturales orientales extendidas en el oeste del mundo, sobre todo después de los convulsionados años 60 del siglo XX.
Dentro de estas tendencias, resalta de forma significativa el cada vez más creciente número de fieles budistas en sus diferentes manifestaciones –sobre todo católicos-, lo cual habla no solo de una “moda” o un simple impulso new age; sino más bien de una necesidad espiritual del hombre contemporáneo, una búsqueda constante que el variopinto dogmatismo religioso occidental no ha podido satisfacer. Es la necesidad de volver sobre sí mismo (sin necesidad de intermediario trascendente) en la intimidad del espíritu humano, donde reside lo común en todo: el vínculo con el universo, para reorientar la personal relación con Dios. Mas, siendo el cristianismo muy próximo a nuestra cultura e historia: ¿de qué de trata del budismo? ¿De dónde proviene?
El budismo data aproximadamente de los Siglos VI – V a.C., aparece en las medianías del río Ganges (la actual Nepal), con la figura de un príncipe Sakia. Este joven de unos diez y seis años, que vivía disfrutando de todas las comodidades nobiliarias, fue asaltado un día por la angustia e incógnita del sufrimiento humano, y así en búsqueda de la conciencia y experiencia de esta situación, aquella capaz de dar con una respuesta, decide despojarse de todo en su vida: familia, lujos, riquezas y envestiduras reales; para llevar una vida ascética que lo paseó por diferentes opciones religiosas de su tiempo y espacio. Fue esa consecución de búsqueda la que le hizo relativizar las diferentes opciones, así como todo lo relacionado con el mundo -sin renunciar a él, en la conciencia de la transitoriedad e impermanencia de todo cuanto existe.
Este príncipe, de nombre personal Siddharta y nombre familiar Gautama, decidió simplemente “sentarse” debajo de un árbol en larga meditación (samadhi), hasta que pudo acceder -con sus treinta y cinco años- a la “Verdad” plena, la iluminación (Bodhi). A partir de aquí será conocido como “Buddha” (el iluminado), aquel que al acceder al Nirvana, logra romper con la rueda de renacimientos (el samsara) que nos apega a la existencia[1].
Desde entonces, el mismo Siddharta -ahora conocido como Bodhidarma- comenzará una tradición de prédica y práctica de la “Vía” hacia la “Verdad” (dharma), al mejor estilo socrático, con discursos y sin dejar testimonio escrito.
Hoy, las verdades del budismo cuentan con más de 450 millones de adeptos en toda Asia y alrededor de unos 6 millones o más en occidente. Producto de la extensión geográfica del budismo a lo largo de toda su historia, las diferentes modalidades se dividieron en dos tendencias de práctica misionera, las cuales se diferencian principalmente por el medio a través del cual es posible llegar al nirvana:
1. Budismo Theravada o Hinayana: Denominado “pequeño vehículo”, que se refiere a la ortodoxia y a la práctica originaria del buddha.
2. Budismo Mahayana: Que también se le denomina “gran vehículo”[2]. A este movimiento corresponde el buddhismo más conocido, el Tibetano, el Budismo Zen, el Budisattva, etc.
La doctrina budista en este sentido, está estrechamente vinculada con la originaria experiencia de Bodidharma, siguiendo la guía de la “Triple Joya” o los “Tres refugios” donde se resguarda el creyente: El Buda (la condición de iluminación), El Dharma (la enseñanza) y El Sangha (orden monástica). La base doctrinal está constituida por lo que buda denominó “Las Cuatro Nobles Verdades”, en uno de sus primeros discursos, luego de conseguir la iluminación: el Dhamma – Cakkappavattana – Sutta (puesta en marcha de la rueda de la ley):
Primera: La vida consta exclusivamente de sufrimiento.
Todo en el mundo es un compuesto insustancial (existencia sin sustancia), de manera que no hay nada que permanezca, la generación y producción actúan constantemente en la realidad creando un flujo perpetuo, donde todo está condicionado y condiciona a la vez. El contacto entre nosotros y el mundo se ejerce a través del placer que proveen los sentidos, esto nos crea los estados de "apego" con un mundo que, en tanto insustancial, no hace más que generarnos "sufrimiento"
Segundo: El sufrimiento tiene causas: Las apetencias.
Podríamos, por tradición occidental pensar en una prima causa del sufrimiento del hombre, mas esto no es así en el budismo. No puede haber una causa primera, pues implicaría que ésta fuera permanente, dentro del flujo eternamente condicionado del devenir constante. Sin embargo, para Buda, dentro del régimen de causas sucesivas, existe una causa más inmediata del sufrimiento, esta es la “Sed” o avidez existencial. Esta sed que apega a la codicia pasional tiene tres formas: 1) Sed de los placeres de los sentidos; 2) Sed de existencia y de devenir, y 3) Sed de no existencia o auto-aniquilación.
La sed que causa el sufrimiento tiene su centro en la falsa idea del ‘yo’ que proviene de la ignorancia. El budismo no cree en el alma ni en el atman hindú, el yo es una ilusión, producto o efecto del contacto con las sensaciones y percepciones, siendo incluso la mente una de ellas.
Tercero: Es posible extinguir las causas del sufrimiento.
Dentro de las actividades de los sentidos y percepciones, en la mente resalta la actividad de la volición. La más fuerte es la voluntad de existir o permanecer, aún en contra de la condición natural (la impermanencia). Esta volición mental de continuar la existencia, es lo que se denomina Karma, que en pali significa “acción” (acción-reacción, causa-efecto)
Se puede cesar la rueda de la existencia liberándonos de la continuidad existencial y de la sed o avidez, del apego de los sentidos. A eso se refiere la experiencia última del “Nirvana”. El Nirvana implica la conciencia pura de la “verdad absoluta”: que el yo es una formación mental constituida por la acumulación constante de sensaciones y percepciones. El Nirvana es traducido por “desapego”, “extinción” y “cesación” (del yo). Buda se refiere a este estado como calmar todas las cosas condicionadas, el apartamiento de las corrupciones, la extinción de la <>.
Cuarta: Existe un camino para extinguir el sufrimiento.
Buda habló de dos caminos de vida que no son correctos: uno, el del apego de los sentidos la sed y la avidez; el otro que se refiere a un renunciamiento del mundo sin consciencia de sí y de la verdad, el camino de la mayoría de ascetas religiosos (sobre todo de la religiosidad brahmánica, propia de la cultura de Siddharta). Por esto propone una senda media entre estas dos vías “vanas”; es la senda hacia la extinción del sufrimiento, que es conocido como el “Noble Óctuple Sendero”: Entender bien, pensar bien, hablar bien, obrar bien, vivir debidamente, esforzarse adecuadamente, prestar la debida atención y –la más importante, pues de ella salen todos los frutos anteriores- concentrarse suficientemente bien (seguir el camino de la meditación).
El Noble Óctuple Sendero se distancia de lo que podríamos denominar en la tradición semítica como mandamiento, se trata más bien de una serie de recomendaciones en torno a una buena vida en la que el ser humano siga todos aquellos principios de vida y convivencia que respeten el sentido común, teniendo una verdadera observancia de su existencia, su comportamiento y sus pensamientos, en el aquí y el ahora, el presente eterno. A esto, se le puede denominar tomar y asumir conciencia creciente de la vida propia.
Desde estos trazos explicativos de la doctrina búdica, podemos dar cuenta de semejanzas y diferencias que puede haber entre budismo y cristianismo, aunque más justo sería hablar de complementariedades, pues en último término, el fin de ambas doctrinas e encuentran en la necesidad de asumir una relación auténtica (religación) con lo absoluto del mundo.
El primer punto que hay que asumir es que el budismo no pretende valerse de fuerzas exteriores o trascendentes para llegar al fondo de la existencia religiosa. En este sentido resaltan las diferencias principales con el cristianismo y cualquier religión monoteísta, pues en el budismo jamás se habla de un Dios personal, trascendente o eterno. En este sentido, no existe el concepto de creación ni de revelación de la palabra en el sentido cristiano. Son éstas características las que han planteado el problema de si el budismo es una religión o una filosofía, lo cual no es disputable para el budista, pues la definición conceptual es una forma del apego de los sentidos, así que esta problemática se resuelve según la tendencia budista[3].
Existen otro orden de conceptos en los que el budismo asume otra interpretación, por ejemplo, no existe el concepto de lo sobrenatural o de gracia divina. Al no creer en el alma o el yo, el budismo tiene la convicción de que la individualidad es una manifestación de la sed o apego a la existencia. La vida es una sola y las diferentes manifestaciones individuales de vida (humana o no humana) e incluso la materia inorgánica, siguen el mismo proceso del Karma hasta poder llegar a la máxima conciencia de extinción del sufrimiento y acabar con la rueda de renacimientos[4]. El Nirvana o iluminación (máxima conciencia) rompe con la rueda de renacimientos y permite fundirse definitivamente al cosmos o universo, a la unidad fundamental, sin necesidad de definición individual.
En cuanto a la gracia, tampoco existe el concepto de redención o perdón de los pecados, de hecho no tiene sentido la concepción cristiana de pecado como transgresión de la ley de Dios. La redención en sentido budista es la liberación del sufrimiento, y esta liberación es posible procurando la extinción de las apetencias. Ahora, al no existir Dios personal, esta extinción se logra por mérito personal, el camino del Óctuple Sendero implica un perfeccionamiento de la conciencia humana, asumiendo su forma de ser frente al mundo fenoménico, que en cierto sentido no es más que nada, vacío, impermanencia, y que por tanto el apego que procura los sentidos y que nos sostiene en el mundo de la eterna causalidad, no es existencialmente importante. El jesuita y monje zen Enomiya Lassalle (1981) explica muy bien este punto:
Porque en la filosofía budista la realidad última no es el ser sino el ser-así. En este sentido cabe decir que <>. Expresado en forma negativa el ser-así es el <> en el que se excluye todo tipo de estado y de circunstancialidad. Ese <> es la idea fundamental de la filosofía budista. Sin embargo no es la nada absolutamente negativa, sino el vacío en el sentido de estar libre de todo condicionamiento y circunstancialidad. El vacío en este sentido es el absoluto al que han de volver todas las cosas. De esta forma se opera la redención.(p.12)

Así, tampoco es entendible para el budista el concepto de Mesías o elegido, enviado de Dios, el centro de la fuerza religiosa está dentro del ser humano. Buda, no es una personalidad redentora, Buda significa “iluminado”, “liberado” y aunque Boddhidarma haya sido el primer buda, la budeidad es una condición inherente y potencial a toda naturaleza viviente.
Entonces, ¿en qué radica el atractivo de la disciplina budista para el católico o el cristiano? Una respuesta aproximada sería a la importancia que se le da a la conciencia y la fuerza interior del hombre para “religarse” con lo absoluto. Esa fuerza o capacidad que proveen las diferentes prácticas de meditación búdicas y que a pesar de las diferentes manifestaciones de esta religión, muestran algo en común: es un tipo de meditación intuitiva y no cognitiva.
La intelectualidad y el conocimiento pueden llegar a ser manifestación del deseo que apega al mundo fenoménico, al mundo sin sustancia, sin embargo no es negada de lleno por el budista. La forma de meditación budista es un estar conciente y atento al aquí y el ahora que es lo único realmente existente y posible para el hombre: el presente eterno. No se niega el conocimiento, se deja pasar como toda preocupación, sentimiento o emoción para no apegarse a ninguna en específico y concentrarse plenamente en el ser-ahí. Es en este sentido que se hace productivo o interesante desde el punto de vista religioso y espiritual la práctica budista para un cristiano. El vacío de la conciencia es un previo para ejecutar la meditación temática, el uso de la intuición libera de los prejuicios y el espíritu humano puede estar más atento y concentrado en las verdades reveladas del evangelio, por ejemplo.
En fin, la intención fundamental de las enseñanzas budistas y en esto se parece mucho al mensaje cristiano, es la emancipación total del hombre. Aunque la idea es no estar sujeto a ninguna determinación mental por el engaño de que él o algo en el mundo es una sustancia imperecedera y eterna, pues esto último es lo que produce la sed o avidez de cosas que exciten el placer de la sensibilidad en la percepción. Esta creencia es para Buda lo que crea los sentimientos de egolatría, odio, cólera, resentimiento, sufrimiento, etc.
El ser humano dentro del budismo es parte de la vida universal, del cosmos, en este sentido, no hay diferencia entre este escritor y la hoja que viaja a través del viento, o el insecto que busca su comida en la mañana. Toda vida es respetable e importante dentro del devenir de la existencia, aún cuando ésta sea ficticia. Lo importante es procurar que toda vida pueda acceder al máximo nivel de su conciencia, sólo aquí es posible la liberación del sufrimiento.

BIBLIOGRAFÍA

Deshimaru, Taisen (1989) El Zen de Dogen (Sandra Schiumerini, Trad) Barcelona: Edicomunicaciones.
Guerra G., Manuel (1.999) Historia de las Religiones. Madrid: Biblioteca de autores cristianos
Lasalle, Enomiya, S.J. (1981) Zen Meditation Für Christen (3ra. ed. Ed. Mensajero, Trad.) Weilheim, Alemania: ed. Otto Wilhem Barth
Rahula, Walpola (1.990). Lo que El Buddha Enseñó. (3ra. ed. G. Lachassagne, Trad.). Buenos Aires: Kier, S.A.
Scheuer, Jacques S.j. (1.994). Budismo. (L. González, Trad.). México: Centro de Integración Universitaria.
Story, Francys (1.988). Volver a Nacer. (A. Haurie, Trad.). Barcelona: Sirio.

[1] Las palabras subrayadas en negritas son términos en pali, provenientes del sánscrito que ya se ahn convertido en conceptos importantes de toda tendencia del budismo.
[2] El término “yana”, refiere al budismo como un bote que transporta a los hombres por el oleaje de los fenómenos a la orilla de la verdad, el puerto seguro del Nirvana.
[3] Existe en algunos países de Asia y Oceanía donde se presentan budismos deístas por una parte, así como hay tendencias poco religiosas del budismo, como el japonés o Budismo Zen, que enfatizan en la práctica de la meditación más que en los ritos.
[4] Aunque ha sido típico pensar que el budismo legó la concepción Hindú de la reencarnación, la metempsicosis al estilo del budismo es más claro denominarla “renacimiento”, como un volver a nacer por el mismo deseo de vivir dentro del samsara o rueda de la existencia